Se lo prometió el pasado verano. La salida de Cesc se acerca y el jugador vería cumplido el sueño de volver al FC Barcelona.
La llegada de Cesc Fàbregas al FC Barcelona este verano es un secreto a voces. Esta vez sí, todas las piezas parece que van a encajar y el jugador, finalmente, vestirá de azulgrana. Su ilusión. Lo que siempre había querido cuando hace ahora ocho años `emigró¿ a Londres para crecer como persona y jugador en el Arsenal.
Arsène Wenger y el jugador se encuentran en estos momentos de vacaciones. Cesc está pasando unos días en Bali (Indonesia) mientras que el técnico está en uno de los complejos de lujo de la localidad de Merano (Italia).
Tanto uno como otro hablaron el pasado fin de semana en Londres y Madrid respectivamente ante los medios de comunicación y, después, por teléfono. Lo hicieron antes de marcharse a sus respectivos destinos vacacionales y para pactar la estrategia que seguirían hasta el momento de regresar al trabajo.
El técnico vino a decirle que se fuera tranquilo de vacaciones, que las disfrutara y desconectara, que todo se arreglaría a su regreso. Cesc debe estar de vuelta el 5 de julio, fecha en la que los `gunners¿, con una previa de Champions en el horizonte, volverán al trabajo.
Wenger, después de comentar los partidos de Francia ante Bielorrusia, Ucrania y Polonia, se fue de vacaciones para cargar pilas. La elección del complejo en Merano, en el norte de Italia, no fue accidental.
Allí permanecerá hasta finales de mes para ponerse físicamente en forma, como siempre acostumbra a hacer, y para reforzar los lazos con su pareja.
El experimentado entrenador francés, antes de partir hacia Italia, comentó a su círculo más íntimo que “a mí, el tema Cesc me dura un día”. Una afirmación que puede interpretarse de varias maneras.
Por un lado, con solo dar una orden, Wenger daría luz verde a los dirigentes del Arsenal para empezar a negociar con los del FC Barcelona. El acuerdo entre el jugador y el club catalán ya está más que hablado y solo habría que refrendarlo.
Todo está en manos del técnico. Cuando él quiera, la operación se cierra. De ahí que su frase sea toda una declaración de intenciones. Y más después de lo que le prometió al jugador la pasada temporada: que le dejaría salir de la entidad para poder fichar por el FC Barcelona. Eso sí, en la operación tratará de obtener los máximos beneficios económicos para el Arsenal.
Wenger y Cesc pactaron, antes de empezar las vacaciones, que no harían pulso alguno ante los medios de comunicación. Que no habría `fuego cruzado¿. El jugador, como pudo comprobarse, cumplió su palabra y, en Madrid, mantuvo un discurso comedido y elegante para con el Arsenal. El técnico, por su parte, tampoco se cerró en banda como en otras ocasiones.
Todo parece indicar, por lo tanto, que las cosas siguen su curso, que en esta ocasión será distinto. El jugador, lo ha dicho por activa y por pasiva, quiere jugar en un equipo campeón y que se llama FC Barcelona, un equipo que quiere y en el que están, precisamente, sus amigos de la infancia y también de la selección española.
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| Cesc Fabregas - Arsène Wegner |
Fuente:
Sport